Cristo viene pronto ¡Prepárate!

Llamados, elegidos y fieles: La iglesia en el Apocalipsis

Se publicó una versión editada de este artículo en: Rojas Yauri, Benjamin. “Llamados. Elegidos y fieles: la iglesia en el Apocalipsis” en Daniel y Apocalipsis: Vislumbres del fin de la historia de la tierra. Eds. Joel Turpo, David Asmat y Saulo Cruz. 91-106. Lima, Perú: Ediciones Universidad Peruana Unión, Ediciones Theologika, 2023.

 

Introducción

La iglesia en el libro de Apocalipsis es un importante tema, sin embargo, su arduo estudio no garantiza la correcta comprensión de su eclesiología. La iglesia, es el elemento más importante para Dios, pues es “la niña de su[s] ojo[s]” (Zac 2:8), y sus integrantes son “piedras de diadema” (Zac 9:16), “especial tesoro” (Mal 3:17), “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (2 Ped 2:9). En apocalipsis, la iglesia es nombrada de diversas maneras,[1] y al parecer puede cumplir una doble función: puede ser el lugar al cual Dios envía su ángel para dar su testimonio (cf. Apo 22:16 RV60) o puede ser el ente del cual el ángel da testimonio en todo lugar (cf. Apo 22:16 BJL).

Comprender a cabalidad aquello que Apocalipsis dice sobre la Iglesia, no es tarea sencilla. Mueller afirma respecto a la eclesiología de Apocalipsis que es un tema sobresaliente en su contenido, que Jesús ama a su iglesia y que su contenido enfatiza la iglesia del tiempo del fin. Mueller también dice que la iglesia en el Apocalipsis parece ser un cuerpo local o universal, que es militante pero también triunfante, que parece ser visible aunque también parece ser invisible.[2] Este documento no pretende responder a todas las preguntas que puedan surgir respecto a la Iglesia en el Apocalipsis, sólo se propone exponer lo que dice respecto a la Iglesia de Dios del tiempo del fin, pueblo constituido por aquellos que son “llamados y elegidos y fieles” (Apo 17:14) y que serán “llamados a la cena de las bodas del Cordero” (Apo 19:9).

Para cumplir este propósito este documento se organizará en tres partes, además de la introducción y la conclusión. En la primera parte se propondrá una estructura temática para el libro de Apocalipsis, mientras que la segunda expondrá en síntesis la realidad de la Iglesia durante todos los tiempos. La última sección será la más extensa, pues expondrá aquello que el Apocalipsis dice sobre la iglesia del tiempo del fin, aunque por ser un documento pequeño, este capítulo no pretende exponer todo aquello que dice el Apocalipsis respecto a esta importante iglesia.

Estructura temática del Apocalipsis

La estructura del Apocalipsis es un tema muy estudiado, Jacques Doukhan por ejemplo divide al Apocalipsis en 3 partes principales: (1) La fase terrenal (1:1-11:18); (2) La fase final (11:19 – 14:20); y (3) La fase celestial (15:1-22:21).[3] Estas tres partes Doukhan las organiza de un modo especial al que llama, “La forma Menorá del Apocalipsis”, es decir, Doukhan ve una forma quiástica en el Apocalipsis. Doukhan señala que, en este quiasmo, al centro “aparece el Juicio de Dios durante el tiempo del fin y el regreso del Hijo del Hombre”.[4] En esto Doukhan sigue con ciertas variaciones a lo propuesto por Kennet Strand.[5]

Mervyn Maxwell afirmó que “es posible que [el Apocalipsis] sea el libro de su tamaño mejor organizado de toda la Escritura”, [6] y aunque no todos apoyarían lo dicho por él, es probable que esto sea verdad. Mi estudio personal del libro de Apocalipsis me deja cada vez más convencido de esta idea. Muchos han tratado de estructurar el libro de Apocalipsis y no todas las estructuras se corresponden una con la otra. Para comprobar eso sólo se debe revisar algunas introducciones que traen las biblias de estudio, algunas dividen el libro en 3 partes, otras en 6, otras en 7 y así sucesivamente.

A las muchas estructuras propuestas para este libro, permítanme proponer una estructura sencilla pero que para los propósitos de este capítulo será muy importante. Creo que el libro fue organizado con el propósito de mostrar lo que ha de ocurrir poco antes del retorno del Señor Jesús y del fin de la era de pecado. Es decir, creo que su estructura descansa en la figura de la séptima iglesia. Por lo tanto, creo que el libro de apocalipsis se divide principalmente en 3 secciones, además de su introducción (Apo 1:1-3) y conclusión (Apo 22:18-21). La primera sección presenta la historia en lenguaje profético de las 6 primeras iglesias de forma exclusiva, esto se puede leer en Apocalipsis 1:4-3:13. La segunda sección (Apo 3:14-13:18) inicia presentando a la séptima iglesia, pero su contenido, aunque enfatiza esta iglesia, recapitula la historia de las seis primeras etapas del cristianismo, a modo de ilustración, en el contexto de la séptima iglesia. La última sección (Apo 14:1-22:17) se concentra casi de forma exclusiva en la séptima iglesia. Esta sección no solo identifica, también presenta en todo su esplendor el último periodo del cristianismo sobre la tierra, es decir, esta sección relata el comportamiento y la experiencia del verdadero cristianismo antes de la segunda venida de Cristo. Por lo tanto, creo que su estructura no descansa en juegos retóricos, estilísticos, literarios o gramáticos, sino en su tema principal, la iglesia del tiempo del fin, esto está siendo representado en la Imagen 01.

Por lo tanto, también es posible afirmar que Apocalipsis 1:1-3:22 sirven como introducción general y presentación de la séptima iglesia. Mientras que del 4:1 hasta la última palabra del libro, se desarrolla aspectos específicos relacionados al llegar, surgir o devenir de la séptima iglesia, el último pueblo de Dios en la tierra, del cumplimiento de su misión, de su preparación para recibir a su Señor en gloria y del gozo del cielo nuevo y la tierra nueva preparada para justos de todos los tiempos.

Imagen 01. Estructura temática del libro de Apocalipsis

Realidad de la Iglesia durante todos los tiempos

Antes de iniciar esta sección se debe señalar algo muy importante, el doctor Clinton Wahlen ha demostrado que las 7 cartas de Apocalipsis 2 y 3, no son cartas propiamente dichas.[7] Estas secciones proféticas son porciones que hacen parte del documento mayor llamado libro de Apocalipsis. Aunque tienen un título de carta, estas nunca fueron leídas de forma independiente en esas iglesias. Es decir, no son cartas como la carta a los Efesios o a los Romanos, sino una parte del libro dirigido a todos los cristianos. Por lo tanto, es posible afirmar que el Apocalipsis, escrito por Juan, pero pensado por el señor Jesús, se escribió para los lectores del primer, segundo, tercer siglo y así sucesivamente, pero principalmente, se escribió pensando en los lectores del tiempo del fin.

También se debe aclarar que aunque hay quienes piensan que el Señor Jesús no fundó el Cristianismo, que Pablo tampoco lo hizo, y que incluso hay quienes creen que Pablo en realidad solo fue un judío mesiánico y que el Cristianismo surgió mucho después de la muerte de todos los apóstoles.[8] Este documento, basado en la Palabra de Dios, sostiene que el Señor Jesús si fundó el cristianismo, pues fue en Antioquia, algunos años después de la conversión de Pablo y antes de su primer viaje misionero, es decir, antes del 47 d.C., que a “los discípulos se les llamó cristianos por primera vez” (Hch 11:26).

Por lo tanto, iniciaré afirmando que la iglesia cristiana se apartó del judaísmo ya sea de forma consciente o inconsciente —pero parece que fue un acto consciente— poco después de la resurrección del Señor Jesús. Parece ser que, para los primeros cristianos su identidad religiosa no estaba ligada a su identidad nacional o gentilicia, ellos comprendían que podían ser judíos de nacimiento, pero pertenecientes a un grupo religioso diferente y nuevo. Este nuevo grupo, como muchos otros existentes en ese entonces,[9] tenía creencias, prácticas y un sistema de organización diferente, sin embargo, el cristianismo añadió a eso, una feligresía multiétnica. Los cristianos, podían reunirse en Roma, Judea, Alejandría o cualquier otro lugar, y en cada uno de esos lugares podían reunirse personas de diversas nacionalidades. Ellos se apartaron así de Jerusalén, centro religioso judío y sus miembros eran conocidos como “los verdaderos descendientes de Abraham” (Ga 3:7 TLA), aquellos que aceptaban al Señor Jesús como su Dios y Salvador. A este grupo se dirige el libro de Apocalipsis y todo lo que en él está escrito, incluido sus 7 cartas que en lenguaje profético relatan la historia del cristianismo desde su fundación hasta su glorificación.

Es decir, en el Apocalipsis, la verdadera iglesia cristiana pasa por siete etapas históricas.[10] La primera etapa se registra bajo el título de “Mensaje a la iglesia de Éfeso” (Ap 2:1-7) representa a la iglesia apostólica, aquella que trabajó arduamente, con paciencia y sin desmayar por amor al Señor Jesús. Es la iglesia de la cual el Señor Jesús dice: “aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco” (Ap 2:6). La interpretación historicista del Apocalipsis pone el cumplimento de esta profecía, durante la primera etapa del cristianismo, ella termina con la muerte del último apóstol, alrededor del año 100 de nuestra era.[11]

El segundo mensaje profético, titulado comúnmente como “Mensaje a la iglesia de Esmirna” (Ap 2:8-11), expone el segundo periódico histórico que experimentó el verdadero cristianismo, periodo que terminó el año 313 d.C. Este es un periodo cuando el Señor Jesús no recrimina nada a su iglesia. Esta iglesia fue constituida por gente que enfrentó persecución y muerte, pero que fue “fiel hasta la muerte”, y en consecuencia recibirán de la “corona de la vida”. El título más común para el tercer mensaje profético es “El mensaje a Pérgamo” (Ap 2:12-17), allí se expone la historia de los verdaderos hijos de Dios que vivieron durante los años 314 al 538. Fueron tiempos en los cuales se estableció el trono de Satanás en medio del pueblo fiel de Dios, esto permitió que se notara con más claridad a los fieles testigos del Señor, aquí representados con el nombre griego ἀντιπᾶς (Antipas).

La cuarta etapa histórica que vivió el pueblo de Dios está registrada bajo el título “El mensaje a la iglesia de Tiatira” (Ap 2:18-29) y resume lo experimentado por el verdadero pueblo de Dios que existió entre los años 538 y 1517 de nuestra era. La quinta etapa se registró bajo el título “El mensaje a la iglesia de Sardis” (Ap 3:1-6) y cuenta lo experimentado por los fieles hijos de Dios que vivieron durante los años 1517 y 1798. La sexta etapa histórica del pueblo de Dios es presentada bajo el título “El mensaje a la iglesia de Filadelfia” (Ap 3:7-13) y expone lo vivido por quienes esperaron con ansias la segunda venida de Cristo antes del año 1844. Este mensaje profético relata la experiencia de los verdaderos hijos de Dios que vivieron durante los años 1798 y 1844. Finalmente, Apocalipsis bajo el título “El mensaje a la iglesia de Laodicea” (Ap 3:14-22) presenta la historia de la última etapa del verdadero pueblo de Dios, de aquellos que son los responsables de dar el último mensaje al mundo.

Es conocido que todos estos mensajes siguen un patrón específico, pues casi todos ellos tienen las siguientes secciones, una descripción del Señor Jesús, un elogio, una crítica, una propuesta de solución a su problema, una advertencia ante la desobediencia y una promesa para el vencedor. Aunque algunos de estos siete mensajes puedan carecer de alguno de estas secciones, lo que todas ellas tienen, entro otras cosas, es la descripción de aquello que recibe quien obtiene la victoria que todo cristiano debe gozar. El siguiente cuadro muestra todo lo prometido a los vencedores.

Iglesia Promesa para el vencedor
Éfeso Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
Esmirna El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.
Pérgamo Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
Tiatira Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero… y le daré la estrella de la mañana.
Sardis El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
Filadelfia Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios… y mi nombre nuevo.
Laodicea Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Es muy probable que cuando piense en las personas que hicieron o hacen parte de estos 7 periodos por los que pasa la iglesia cristiana, vengan algunas características de estos a su mente. Normalmente cuando pensamos en los integrantes de la última iglesia, es decir de la iglesia de Laodicea, pensamos en personas tibias, ni frías ni calientes, necesitadas de una reforma. Sin embargo, aun cuando este grupo está aparentemente constituido por este tipo de personas, no se debe olvidar que quienes en realidad hacen parte de Laodicea son aquellos que vencen, no aquellos que son vomitados de la boca de Dios. Por lo tanto, se puede afirmar que los verdaderos hijos de Dios que pasaron por cada una de estas 7 etapas son aquellos que consiguieron vencer, es decir, quienes recibieron la promesa de una recompensa debido a su victoria. Por lo tanto, es posible afirmar que la realidad de la Iglesia durante todos los tiempos es que ella ha sido constituida por personas que con la ayuda de Dios consiguieron vencer. En qué sentido, de qué forma, sobre qué o sobre quién, estos fieles hijos de Dios obtuvieron la victoria, es algo de lo que hablaremos con mayor detalle en la siguiente sección.

La iglesia del tiempo del fin

Ya se ha señalado hasta este momento que Apocalipsis 3:14 en adelante relata principalmente la historia de la iglesia de Dios del tiempo del fin, constituida por vencedores que deben cumplir una misión especial. Esta iglesia está constituida por aquellos que como Noé tendrán que predicar y ser testigos del cumplimiento de su anuncio, uno que es incomprensible y hasta aparentemente desubicado frente al mundo que les toca vivir. Pero esta iglesia no sólo cumple su misión, sino que además ve como se hace realidad su redención, aquella que fue prometida a Adán y a los apóstoles, aquella que parece tardar (cf. 2 Ped 3:9), pero que al fin se hace realidad frente a sus ojos.[12]

Cuando se piensa en la iglesia del Dios del tiempo del fin, se debe pensar en aquel pueblo fiel que recibe a su Señor cuando él vuelva por segunda vez. En el capítulo 3 Apocalipsis ya dijo que este grupo de personas está constituido por vencedores que se sentarían en el trono de Cristo tal como Él se sentó en el trono con su padre (Apo 3:21).  Apocalipsis 4 muestra ese trono rodeado por una luz inaccesible y a 24 ancianos que representan al grupo de vencedores de todos los tiempos, sentados junto al Señor y adorando a Dios. El capítulo 5 nos dice que todos los redimidos, incluidos los que vivieron en el tiempo del fin, serán hechos sacerdotes y ministros de Dios (Apo 5:10), este capítulo presenta el cumplimiento de lo prometido a los vencedores de la iglesia del tiempo del fin (cf. Apo 3:21).

Apocalipsis 6 presenta escenas conocidas como la apertura de los sellos y termina con una importante pregunta “¿quién podrá sostenerse en pie?” (Ap 6:17). Este capítulo afirma que no todos podrán sostenerse y mantenerse en pie el día cuando se derrame la ira de Dios. Este no será un día común, pues este capítulo señala que en aquel tiempo habrá quienes buscarán la muerte, el texto afirma que se escondieron “en las cuevas y entre las peñas de los montes; y [que] decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero” (Apo 6:15-16). Sin embargo, lo que se debe resaltar aquí es la peculiaridad del pueblo de Dios del tiempo del fin, pues son ellos los que consiguen por la gracia de Dios mantenerse en pie durante aquel tiempo tan único e insólito. Este capítulo también señala que en el pasado ya existieron personas que vivieron y experimentaron aquello que vivirían los fieles que hacen parte de la séptima iglesia, pues el texto afirma que falta completarse “el número de sus consiervos y sus hermanos” (Apo 6:11). Como ya se dijo, Apocalipsis 6 termina con una gran pregunta “¿quién podrá sostenerse en pie?” (Ap 6:17). La respuesta a esta pregunta se encuentra en Apocalipsis 7, el texto afirma que son los sellados por Dios en sus frentes, los representados por los 144,000, quienes además de ser salvos y de adorar a Dios, ministran en el templo de Dios día y noche, y ésta parece ser una bendición peculiar y particular para este grupo tan especial. Este capítulo concluye afirmando que Dios habita en medio de su pueblo redimido, y que el Señor Jesús, llamado aquí “el Cordero”, los pastorea y conduce a fuentes de agua (cf. Apo 7:17).

Apocalipsis 8 inicia hablando de forma indirecta del pueblo de Dios del tiempo del fin, allí se afirma que “se hizo silencio en el cielo” (Apo 8:1), será en aquel tiempo que Dios dejará el cielo vacío por un corto tiempo, para venir junto a sus ángeles a recoger a su pueblo, especialmente a quienes estarán vivos en el tiempo del fin. Este pueblo, verá al señor Jesús volver en las nubes de los cielos y la resurrección de quienes comparten sus características de fidelidad. Apocalipsis 9 ilustra esto, pues expone el gran contraste que existe entre aquellos que son fieles hijos de Dios y aquellos que ni las plagas, ni el dolor, ni los juicios más severos de Dios, pueden llevarlos al arrepentimiento (cf. Apo 9:18-20).

Al hablar del pueblo de Dios del tiempo del fin, el capítulo 10 de Apocalipsis se torna en una sección significativa, pues ella habla de forma directa sobre el surgimiento de esta iglesia a la que Apocalipsis 3 llama Laodicea (cf. Apo 3:14). Este capítulo expone el momento exacto en el que debía surgir este pueblo. La interpretación de este capítulo, especialmente de los versos 8 al 11, a la luz de lo profetizado en Daniel 8:14, señala de forma clara que, el año 1844 tendría que surgir un pueblo que proclamaría el último mensaje de Dios para el mundo. Además, este capítulo afirma que justo antes del sonido de la séptima trompeta “el misterio de Dios se consumará” (Apo 10:7), es decir, este pueblo, poco antes de la segunda venida, terminaría la predicación del evangelio. Es decir, este pueblo debe cumplir lo anunciado por el Señor Jesús cuando dijo “será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mat 24:14 enfasis añadido).

Apocalipsis 11 por su parte, presenta primero a los 2 testigos, que interpretados en su contexto representan al Antiguo y Nuevo Testamento, la unión de estos documentos llamado Biblia en nuestros días, son el fundamento sobre el cual la iglesia del tiempo del fin edifica sus creencias y prácticas. Además, este capítulo también presenta el momento en el cual el pueblo de Dios del tiempo del fin es trasladado por Dios al cielo, pero también aquello que harán cuando sean trasladados para allá. Ellos además de recibir la recompensa que Dios dará a todos los salvos también sirven como jueces junto a todos los salvos (cf. Apo 11:18), pero antes de todo ello, el texto afirma que ellos experimentarán la ira de las naciones, de la cual son rescatados por Dios.

Apocalipsis 12 representa al pueblo de Dios a través de la imagen de “una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y [con] una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Apo 12:1). Este capítulo resume la historia del pueblo de Dios de todos los tiempos, inicia con el momento cuando se inició la lucha entre Dios y Lucifer en el cielo, y termina presentando al remanente contra quienes Satanás lanza su último y más cruel ataque (cf. Apo 12:17). Este capítulo identifica a este enemigo y dice que él fue quien al principio engaño a la humanidad haciéndose pasar por la serpiente que habló con Eva (cf. Apo 12:9; Gen 3:1-6). Todo esto nos permite afirmar que el foco de este capítulo no es la historia pasada del pueblo de Dios, sino la historia del pueblo de Dios del tiempo del fin.

Es probable que el capítulo 13 del libro de Apocalipsis sea el capítulo más conocido de toda la Biblia, este capítulo habla de bestias, de la marca de la bestia, de la persecución, de la ley dominical, de la imagen de la bestia, del cordero como inmolado, pero se centra en el pueblo de Dios del tiempo del fin. El versículo central de este capítulo dice: “Aquí está la paciencia y la fe de los santos” (Apo 13:10), y este grupo de personas es medular en este capítulo que, en este contexto, se trata del pueblo de Dios del tiempo del fin, cuyo nombre legal en la sociedad actual es Iglesia Adventista del Séptimo Día. Este capítulo anuncia que este pueblo, al fin de los tiempos, será perseguido y sometido a situaciones extremas, tales como el no poder comprar ni vender o el ser obligado a recibir una marca bajo pena de muerte de no hacerlo. Sin embargo, este capítulo también aclara que Dios nunca abandonará a este pueblo fiel, sino que estará allí en el momento más necesario para defenderlos.

Cuando en la lectura o estudio del libro de Apocalipsis se llega al capítulo 14, se inicia la sección que presenta casi de forma exclusiva al pueblo de Dios del tiempo del fin. Este capítulo inicia hablando de los 144,000, afirma que estos fueron redimidos de la Tierra, que siguen al cordero por donde va, que son las primicias o primeros frutos de Dios y del Cordero, que en sus bocas no se halló mentira, que son sin falta y que están delante del trono de Dios (Apo 14:3-5). Este es el pueblo de Dios del tiempo del fin, pero este capítulo presenta algo que puede ser incluso más importante que sus características, su misión. Apocalipsis 14:6-12, expone el método y el mensaje que proclama esta iglesia en el tiempo del fin, este mensaje tiene 3 tópicos claros, complementarios y pertinentes para el tiempo del fin. Es decir, la gran misión del pueblo de Dios del tiempo del fin se encuentra plasmado en aquello que se llama “El mensaje de los 3 ángeles”. Esta es la verdadera Laodicea no aquella que será vomitada de la boca de Dios. La misión de este pueblo se encuentra exclusiva y explícitamente registrada en este fragmento del Apocalipsis. Es decir, el pueblo de Dios, aunque valora, estudia y se orienta por la gran comisión registrada en Mateo 28:19-20, entiende que su misión se hace explicita en Apocalipsis 14:6-12. Por lo tanto, estudiar esta sección a profundidad es de vital importancia para el pueblo de Dios del tiempo del fin, pues el cumplimiento cabal de su misión depende de la comprensión de este mensaje y de su proclamación ante el mundo entero.[13]

La última parte de este capítulo (Apo 14:14-20) presenta a dos grupos, el texto los presenta como dos diferentes frutos de la tierra, estos están maduros y listos para ser cosechados (cf. Apo 14:15,18). Una cosecha es para vida eterna y la otra para muerte eterna, en ambos casos se afirma que el fruto está maduro. Apocalipsis 14:15 habla del fruto maduro bueno, mientras que Apocalipsis 14:18 del fruto maduro malo, el primer grupo recibe salvación, mientras que el segundo recibe condenación. El texto afirma que quienes son condenados son lanzados “en el gran lagar de la ira de Dios” (Apo 14:19), para ser pisoteados y así totalmente destruidos. También se debe resaltar aquí, aunque parezca redundante, que el pueblo de Dios del tiempo del fin está aquí representado por el trigo maduro, aquel que alcanzo el estado ideal, deseado por el dueño de la mies, para ser cosechado.

Apocalipsis 15 sirve como introducción para Apocalipsis 16. Este capítulo es muy conocido, allí se habla de las siete postreras plagas, también conocidas como los juicios de Dios, el gran Armagedón o “la batalla… del Dios Todopoderoso” (Apo 16:14). El propósito de este capítulo no es mostrar qué es lo que le va a ocurrir al impío, sino revelar de qué se va a librar el justo protegido por Dios. Los fieles hijos de Dios del tiempo del fin serán librados del terror, de la ira de este juicio que caerá, ellos serán librados frente a sus enemigos. La identidad de los enemigos del pueblo de Dios está claramente revelada en Apocalipsis 17 y 18, estos capítulos hablan de “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra” (Apo 17:5). Este poder humano diabólico, blasfemó y blasfema contra Dios, intentó e intenta cambiar los tiempos y la ley, persiguió y perseguirá al verdadero pueblo de Dios. De este poder se desprendieron y se desprenden innumerables hijas, todas ellas parecidas a su madre. Aquí el texto bíblico no está hablando de una persona de forma literal, está hablando de una iglesia, más específicamente de la Iglesia Católica Apostólica Romana y todas las iglesias protestantes que se parecen a ella especialmente en la observancia del domingo.

Apocalipsis 18 dirá con claridad que esta organización religiosa y todas sus hijas, aliadas y aliados han caído, que “se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo”, que todos “los reyes de la tierra” han intimado con ella, y que “los mercaderes de la tierra se han enriquecido” gracias a ella (Apo 18:2-3). Debido a ello este capítulo hace un llamado al verdadero pueblo de Dios, “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Apo 18:4). Este decir, la verdadera iglesia de Dios en el tiempo del fin es aquella que no hace transacciones, ni comulga, ni se une de una o de otra manera a la Iglesia Católica. Dos cosas se deben aclarar al hablar de este tema: 1) La Iglesia Adventista no tiene ninguna relación formal o vinculo que implique compromiso con la Iglesia Católica; 2) Los adventistas estamos llamados a buscar la amistad de los católicos para instruirlos en la verdad y así ganarlos para Cristo.

Apocalipsis 19 tiene un contenido precioso, expone como Dios defiende a su pueblo de sus enemigos y como los invita a unirse con él para siempre, unión que se representa con la imagen del matrimonio entre el Cordero y la iglesia (Apo 19:7). Aquí se afirma que este pueblo, está vestido de lino puro, brillante, totalmente limpio, y se aclara que esto en realidad se refiere a “las acciones justas de los santos” (Apo 19:8). Los últimos versículos de este capítulo relatan la segunda venida de Cristo, se presenta al señor Jesús montado sobre un caballo blanco, viniendo para reclamar a su pueblo, especialmente a su pueblo del tiempo del fin. Aquí al Señor Jesús se lo llama “Rey de reyes y Señor de señores” (Apo 19:16), pues los integrantes del pueblo de Dios del tiempo del fin serán hechos reyes y sacerdotes y “esta[rán] delante del trono de Dios, y le s[ervirán] día y noche en su templo” (Apo 7:15).

Apocalipsis 20 afirma que el diablo es atado por 1000 años en esta Tierra vacía, semejante a un abismo solitario, en la que solo está él, pues los justos habrán sido llevados al cielo y los impíos dormirán el sueño de la muerte primera, esperando por una resurrección que los conducirá a experimentar la muerte segunda o muerte definitiva (Apo 20:14). Sin embargo, el énfasis de este capítulo es recordar que durante este tiempo los santos hijos de Dios del tiempo del fin junto a todos los otros redimidos, reinarán en el cielo y juzgarán a los vivos y a los muertos (cf. Apo 20:1-6). La última parte de este capítulo relata la resurrección de los impíos y el intento de tomar la nueva Jerusalén, la ciudad en la que habita el pueblo de Dios. Esto desencadena el juicio final, entonces el diablo y sus secuaces junto a todos los seres humanos que fueron engañados por él, serán lanzados al lago de fuego y ésta dice el texto bíblico será la muerte segunda (Apo 20:14) de la cual no hay retorno, pues se trata de la muerte eterna. Sin embargo, el énfasis de esta sección está en la eliminación de la muerte, así el pueblo de Dios gozará de la vida eterna, pues la muerte y el sepulcro, serán exterminados para siempre.

Cuando hablamos de la Iglesia de Dios del tiempo del fin, es imposible dejar de imaginar lo prometido en Apocalipsis 21, este pasaje relata la gran recompensa que recibirán todos aquellos que consiguieron vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Ellos recibirán la nueva Jerusalén por heredad, vivirán en ese lugar donde no hay muerte ni dolor, donde no hay penas ni tristezas, donde todas las cosas pasadas fueron hechas nuevas (cf. Apo 21:4-5). El texto se encarga de aclararnos que quienes habitarán esta ciudad son valientes, vencedores, creyentes, admirables, defensores de la vida, puros en su sexualidad, adoradores de Dios, veraces, es decir allí solo habitarán los fieles hijos de Dios, “los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Apo 21:27).

El último capítulo del libro de apocalipsis afirma que todo esto está pronto a ocurrir y dice “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos” (Apo 22:14 RV 1909), otras versiones dirán bienaventurados los que lavan sus ropas en la sangre del cordero para participar del árbol de la vida y para entrar por las puertas de la ciudad (cf. Apo 22:14 NVI). Finalmente, para dar tranquilidad al pueblo de Dios del tiempo del fin, el señor Jesús en sus versículos finales afirma que aquello que se está anunciando en el libro es la pura verdad (cf. Apo 22:6) y Juan el escritor lo hace elevando un pedido a su Señor “sí, ven, Señor Jesús” (Apo 22:20).

Conclusión

La iglesia de Dios del tiempo del fin es la gran Laodicea, no está constituida por aquellos que serán vomitados, tibios, indiferentes, orgullos y ciegos para ver sus defectos, está constituida por los vencedores, aquellos que están con el Cordero y que “son llamados y elegidos y fieles” (Apo 17:14). Sin embargo, es pertinente terminar este capítulo, reflexionando en las siguientes palabras inspiradas.

“Dios está dirigiendo un pueblo. Tiene un pueblo escogido, una iglesia en la tierra, a la que ha hecho depositaria de su ley. Le ha confiado un cometido sagrado y una verdad eterna para que sea comunicada al mundo. El la amonestará y la corregirá. El mensaje a los laodicenses se aplica a los adventistas del séptimo día que tienen gran luz y no han andado en la luz. Los que han hecho una gran profesión de fe, pero no se han mantenido al paso de su Líder, serán vomitados de su boca a menos que se arrepientan. El mensaje que declara que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es Babilonia, e invita al pueblo de Dios a salir de ella, no proviene de ningún mensajero  celestial, ni de ningún agente humano inspirado por el Espíritu de Dios.”[14]

___________________________________ 

[1] Ekkehardt Mueller, “Introduction to the Ecclesiology of the Book of Revelation,” Journal of the Adventist Theological Society 12, no. 2 (2001): 199.

[2] Ibid., 214-15.

[3] Jacques B. Doukhan, Secretos Del Apocalipsis: El Apocalipsis Visto a Través De Ojos Hebreos, trans. Claudia Blath (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2008), 15.

[4] Ibid., 14.

[5] Kenneth A. Strand, Interpreting the Book of Revelation : Hermeneutical Guidelines, with Brief Introduction to Literary Analysis, Rev. and enl. ed. (Worthington, Ohio: Ann Arbor Publishers, 1976).

[6] C. Mervyn Maxwell, Apocalipsis: Revelaciones Para Hoy, 2da ed. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2017), 55.

[7] Clinton Wahlen, “Letters to the Seven Churches: Historical or Prophetic?,” Ministry Magazine, noviembre, 2007, 12-15.

[8] Brad H. Young, Paul the Jewish Theologian: A Pharisee among Christians, Jews, and Gentiles (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2012).

[9] Benjamin Rojas Yauri, Hebrews’ Cosmogonic Presuppositions: Its Firts-Century Philosophical Context (Wipf & Stock Publishers, 2022), 54-66.

[10] Esto no significa que la iglesia cambia, los hijos fieles de Dios siempre son vencedores frente al mal y a todo aquello que el diablo les presenta como tentación o amenaza. También debo aclarar que no es el propósito de este documento hablar de todos estos periodos y de las razones por las cuales se dividió la historia del verdadero cristianismo en siete. Tampo es el propósito de este documento demostrar la razón por la cual una lectura histórica de las siete iglesias hace mayor justicia al texto juanino. Sin embargo, es importante dejar claro que estos son los presupuestos que guían la escritura de este documento.

[11] Earle Hilgert, Revelation, vol. 7, Seventh-Day Adventist Bible Commentary, (Hagerstown, Maryland: Review and Herald, 1978). Roy Allan Anderson, Clinton Wahlen, Jacques Doukhan, Merling Alomía y Ekkehardt Mueller, sostienen una interpretación historicista de las iglesias. Véase, Eric E. Richter, “¿Históricas O Proféticas? Aproximación Hermenéutica a Las Siete Iglesias Del Apocalipsis,” Advenimiento IX, no. 2 (2021): 5.

[12] Mas información sobre este importante tema, es decir porque parece que el Señor tarda, y lo que la iglesia adventista cree sobre ello puede ser encontrado en los siguientes materiales. Ellen G. de White, La Segunda Venida Y El Cielo (Buenos Aires: Editorial ACES, 2020). Además recomiendo que se escuchen los sermones predicados por el Pr. Ted Wilson, presidente de la conferencia general de los Adventistas del Séptimo Día, sobre este tema, dejo el enlace aquí de uno como ejemplo: https://www.youtube.com/watch?v=L7DY2cNc5zI También sugiero leer el siguiente libro con detenimiento pues tiene información que debe ser reflexionada, Juan García, Conociendo Las Señales De Los Tiempos (Conneaut Lake, PA: Page Publishing, 2019).

[13] Ted Wilson, “The Three Angels’ Messages and the Mission of the Church,” accessed 21 de abril, 2023. https://www.adventistworld.org/the-three-angels-messages-and-the-mission-of-the-church/.

[14] Elena G. de white, La Iglesia Remanente (Miami: Asociación Publicadora Interamericana, 1978), 96.