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Protología y escatología: su relación en Hebreos

Una versión anterior de este artículo fue publicada en: Rojas Yauri, Benjamin, “Protología y escatología: su relación en la epístola a los Hebreos” en Porque cerca está el día de YHWH, eds., Álvaro F. Rodríguez y Roy E. Graf, 159-76. Lima: Fondo Editorial Universidad Peruana Unión. 2018.

 

Introducción

El documento bíblico encabezado en los manuscritos más antiguos con la frase προσ εβραιουσ y conocido comúnmente como la Epístola a los Hebreos es tradicionalmente adscrito a la autoría paulina. Este libro del Nuevo Testamento es uno de los más elegantes, sofisticados y enigmáticos de la literatura neotestamentaria.[1] Existen en Hebreos muchas premisas básicas que aún parecen ser desconocidas para los estudiantes de la Biblia —autor, lugar de origen, etc.—; sin embargo, su contenido escatológico[2] y protológico no ha pasado desapercibido.[3] Hebreos 1:6, 10–12; 2:8; 9:28; 12:26–28; 13:14, entre otros, son textos en los que la protología se enlaza con la escatología, para poner a estos dos temas como pilares que sostienen el argumento de su contenido. Por lo tanto, es posible afirmar que este tratado neotestamentario abre su argumento desde el ἀπʼ ἀρχῆς κτίσεως, es decir, desde el principio de la creación, y se dirige hasta desplegar la realidad del μέλλοντος αἰῶνος, es decir, del siglo venidero. En este corto documento, se explorará esta interacción entre el pasado y el futuro, es decir, entre la protología y la escatología.

Protología en Hebreos

El inicio de todas las cosas, en Hebreos, es con seguridad uno de los temas fundamentales —es decir, un tema que sirve de fundamento— para todas las opiniones expresadas en el documento. Su cristología, teología, cosmología, soteriología y todas las otras logías presentes allí emergen de su protología. En Hebreos existen doce oraciones claves que resumen su protología; ellas hacen parte de Hebreos 1:1-2, 10-12; 2:10; 3:4; 4:3-5, 10; 8:1-2; 9:11, 24-26; 11:3; 11:10, 12:25-27. Las doce oraciones claves presentan diversos temas relacionados con la protología; sin embargo, aquí solo se expondrá el contenido relacionado con el creador y los procedimientos ejecutados en el acto creativo.

El Creador

Respecto al creador, Hebreos claramente presupone, es decir, afirma, que se trata de un ser llamado ὁ θεός (cf. 1:1–4), pero que υἱός es quien ejecuta la acción creativa,[4] no como un instrumento de ὁ θεός, sino como la causa última y el único agente creador.[5] Asimismo, se debe señalar que υἱός en Hebreos también es nombrado como κύριος, sustantivo que se usa para identificar al Dios de Israel, designado en el Antiguo Testamento con el tetragrámaton. Es decir, υἱός, κύριος y el teónimo hebreo יהוה,[6] son una misma persona en Hebreos, que de forma directa es identificada como el creador.

Por lo tanto, Hebreos asegura la existencia de un creador y en esto tiene similitud con muchos otros documentos antiguos que también afirman la existencia de un creador.[7] No obstante, se debe reconocer que, respecto a la identidad, naturaleza, atributos y propósitos del creador, existen grandes diferencias entre Hebreos y las otras propuestas creacionistas antiguas y modernas.[8] En Hebreos, el creador es un ser que no se fragmenta a sí mismo para poder crear —es decir, Hebreos no sostiene una visión panteísta del creador. Hebreos afirma que el creador y la creación son dos cosas diferentes (cf. 1:10-12), sin que esta diferencia implique antagonismo,[9] realidad fuertemente enfatizada en la cosmogonía socrática, platónica y particularmente en la gnóstica.

Por otro lado, Hebreos presenta al creador como un ser bueno y perfecto, pero además como un ser único que no hace parte de un grupo de dioses que se relacionan de forma antagónica o que hacen parte de un sistema de jerarquías.[10] También, Hebreos sostiene que el creador se encarna —es decir, que se convierte en ser humano— y que mantiene la naturaleza física[11] del ser humano aun después de su resurrección (cf. 2:6, 14; 5:1–4; 9:11–14, 24). Además, en Hebreos el creador se encuentra en permanente movimiento dentro de su creación (cf. 1:10; 4:3–5, 10; 9:11–12, 26; 11:3), es decir, en Hebreos el creador es un ser cercano a su creación, que desarrolla un relacionamiento personal con lo creado. Por lo tanto, es posible afirmar que Hebreos no ve al creador como un ser estático, es decir, inmóvil,[12] ni como un ser inaccesible, sino como un ser accesible que se desplaza sobre y entre su creación.

Además, Hebreos también presenta al creador como alguien que crea con el propósito de desarrollar una relación de comunión con su creación, esperando que lo creado viva en obediencia y servicio a Él (cf. 2:1–4; 3:12; 5:11–14; 10:19–25), en un contexto de felicidad y confianza. Es decir, el Creador espera que exista una relación de hermandad amorosa entre la creación y el creador encarnado, Cristo Jesús (cf. 2:14–18; 3:1–3; 6:19–20; 9:13–14; 10:35–39).[13] Por lo tanto, es posible afirmar que Hebreos identifica al creador con la deidad (cf. 1:1–4, 8; 4:14–16; 9:14), más específicamente con el ser llamado υἱός, el εἰκών de Dios, es decir, la imagen del Dios invisible (cf. Col 1:15), que vino al mundo “para dar su vida en rescate por muchos” (cf. Mat 20:28; Mar 10:45).

Procedimiento para crear

Crear es un verbo, por lo tanto, implica una acción o varias acciones, pero también procedimientos, métodos, recursos y tiempo, es decir, las acciones del Creador en Hebreos son expresadas a través de vocablos, [14] que pueden ser divididos en verbos de aspecto perfectivo e imperfectivo.

El aspecto perfectivo[15] de un verbo ilustra una acción como siendo vista desde una localización externa. En Hebreos 1:10, el verbo θεμελιόω (cimentar) presenta una visión resumida o global de una acción real —debido al modo indicativo— y, debido a su aspecto perfectivo, afirma que toda la tierra y todo lo primordial de ella,[16] es decir, los elementos básicos sobre los cuales existe, fueron creados por Dios. Sin embargo, se debe aclarar que justamente el aspecto perfectivo de este verbo impele la afirmación de que los detalles de esta acción no se encuentran revelados para el espectador de la creación.

Lo mismo ocurre con el verbo καταπαύω (descansar) en Hebreos 4:3–5, 10, verbo que además implica un aktionsart ingresivo, lo que indica que el Creador no pasa en el séptimo día a un estado de inactividad, sino que se detiene en un determinado curso de acción —crear— para iniciar uno nuevo.[17] Otros lemas verbales tales como: λαλέω, εἶπον (hablar, cf. 1:1; 4:4), ποιέω (hacer, cf. 1:2; 12:27), πήγνυμι (erigir, cf. 8:2) y ἑλίσσω (enrollar, cf. 1:12), también son usados con aspecto perfectivo en Hebreos. Por lo tanto, es posible afirmar que, de acuerdo a Hebreos, existen acciones divinas en el proceso de la creación que están ocultas a los ojos del espectador. Sin embargo, los resultados de estas acciones son evidentes; así, por ejemplo, no es posible escuchar la voz creativa de Dios, pero sí es posible ver su creación.

Por otro lado, el aspecto imperfectivo de un verbo ilustra una acción como siendo vista desde una localización interna; es decir, en este caso el autor de Hebreos se presenta como un testigo presencial y un conocedor de los detalles de la acción. Además, el aspecto imperfectivo implica que la acción divina puede ser experimentada por los lectores de Hebreos; es decir, estas son acciones divinas relacionadas con la creación que se ejecutaron, que se ejecutan y que se ejecutarán en el futuro. Estas acciones que el Creador repite de tiempo en tiempo o que las extiende como acciones permanentes en su creación, son expresadas por medio de lemas verbales tales como: καταρτίζω (crear, cf. 11:3), κατασκευάζω (construir, cf. 3:4),[18] γίνομαι (llegar a ser, cf. 11:3), φέρω (sostener, cf. 1:3), σαλεύω (sacudir, cf. 12:26–27) y σείω (revolver, agitar, cf. 12:26). Por lo tanto, es posible afirmar que Hebreos sostiene que el ser creado también es testigo del poder creativo del Creador,[19] pues puede ver a Dios creando, construyendo, llegando a ser, sosteniendo, sacudiendo y hasta revolviendo cosas entre su creación; es decir, la creación participa y no solo observa la acción divina.

Debido a lo señalado, es posible afirmar que, aunque existen acciones divinas en el proceso creativo que no pueden ser experimentadas por el ser humano, existen otras que toda persona tiene el privilegio de experimentar y ver. Sin embargo, se debe recordar que el texto bíblico afirma que “El que tiene oídos para oír, oiga”, ya que habrá quienes “viendo no vean, y oyendo no entiendan” (cf. Luc 8:8, 10), pues para ver el accionar de Dios, Hebreos afirma, es necesaria la fe (cf. Heb 11).

Escatología en Hebreos

El fin en Hebreos es un tema resaltante y debe ser entendido en su doble acepción, fin como término y también como objetivo. Es decir, un estudio cuidadoso de Hebreos revela que su cristología, teología, cosmología, soteriología y todas las otras logías presentes allí tienen un fin. Este fin no necesariamente significa extinción, pues el creador no odia su creación, sino que la ama y la preserva. En Hebreos —como ya se dijo— ὁ θεός es el creador y se presenta a través de varios calificativos; algunos de ellos son: arquitecto, constructor (cf. 11:10), el invisible (cf. 11:27) y también como fuego consumidor (cf. 12:29). Todos estos sobrenombres o calificativos pueden ser apropiados en un contexto escatológico para el Creador; no obstante, debido al contexto literario de Hebreos 12:29, es más apropiado usar el calificativo consumidor para Dios en un contexto escatológico.

El Consumidor

El Consumidor en Hebreos es ὁ θεός,[20] sin embargo, ya se dijo que Hebreos presenta al υἱός como parte del ὁ θεός y que el υἱός en Hebreos también es nombrado como κύριος, sustantivo que, como ya fue señalado, el Antiguo Testamento griego usa para el teónimo hebreo יהוה. Por lo tanto, en Hebreos, el Creador y el Consumidor son una misma persona, que asume diferentes apelativos o calificativos dependiendo de la acción que realiza.

Es interesante notar que aun entre los judíos del primer siglo, existían grupos que creían que todas las cosas llegarían a ser fuego al término de la historia de este mundo. Esta era una postura mucho más común entre los filósofos del periodo grecorromano, pues la gran mayoría de ellos afirmaba que todo empezó en el fuego y que todo terminaría convirtiéndose en fuego.[21] Probablemente, esta postura escatológica se haya popularizado a partir de la afirmación de Heráclito (525­–475 AC), quien dijo que el destino de la realidad —creación en términos cristianos— es llegar a ser fuego nuevamente.[22] Esta idea primigenia fue aparentemente desarrollada por pensadores subsecuentes, siendo los estoicos los que desarrollarían teorías más complejas sobre el fuego como inicio y fin de todas las cosas.[23]

Por lo tanto, es probable que Hebreos use este conocido argumento para afirmar que el Consumidor no es un elemento natural, sino que el fin se encuentra en un ser personal y superior. Es decir, que el término y también el objetivo y desarrollo —que implica transformación— dependen del ὁ θεός de Hebreos. Él —es decir el Consumidor— de acuerdo a Hebreos es “la Majestad en las alturas” (1:3); es “por quien todas las cosas subsisten” (2:10); es “el que hizo todas las cosas” (3:4); es a quien representa el “trono de la gracia” (4:16); es el propietario de “la palabra de justicia” (5:13); es el “Altísimo” (7:1); es “la Majestad en los cielos” (8:1); es el que “juzgará a su pueblo” (10:30); es el “galardonador de los que le buscan” (11:6); es el “Invisible” (11:27); es el que “ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” (12:6); es el “Padre de los espíritus” (12:9); es “la voz que” habla (12:19); es “el Juez de todos” (12:23); “es fuego consumidor” (12:29); y finalmente Hebreos afirma, que Él, “es mi ayudador” (13:6).

Por lo tanto, es posible afirmar que el Consumidor en Hebreos es alguien de quien se puede huir aterrorizado y atemorizado o a quien se puede correr con serenidad y seguridad. Así, el Consumidor en Hebreos es alguien a quien se le debe un respeto temeroso y también un respeto amoroso, pues tiene el poder para crear y recrear, pero también tiene el poder para eliminar y consumir. Él es el único capaz de quitar la vida, pero Él es también quien vino al mundo “para dar su vida en rescate por muchos” (Mat 20:28; Mar 10:45).

Procedimiento para consumir

No se puede agotar todo el contenido escatológico de Hebreos en solo un corto documento. Temas como el juicio (cf. 6:2; 9:27; 10:27, 30; 12:23; 13:4), el retorno del Señor Jesús (cf. 1:6;[24] 9:28), el inicio de una era de reposo (cf. 3:11, 18; 4:1-11) y la recreación de todo lo dañado por el pecado (cf. 1:12; 12:27­–28) son parte de su escatología. Cada uno de estos temas, junto a otros no mencionados, sigue procesos específicos que en algunos casos pueden ser diferentes.

El destino final de la creación y con ella el destino final del ser humano, es decir, una de las preguntas existenciales, también es respondido por Hebreos. Hebreos inicia en la creación y luego sostiene que la creación está en cambio permanente, que se dirige de una condición de perfección —se debe reconocer que esto no es explícito en Hebreos— a una condición de imperfección cada vez peor (cf. 1:10–12).[25] Por lo tanto, es posible afirmar que Hebreos no ve la actual condición de la creación y con ello la de la humanidad, como una condición ideal. La condición ideal en Hebreos es proyectada en un tiempo y espacio que se encuentran en el futuro (cf. 9:28; 12:28; 13:14). Por otro lado, Hebreos expone a la creación como un ente dependiente e incapaz de autosostenerse (cf. 1:3). Así, por ejemplo, el uso del verbo παλαιόω (envejecer) en Hebreos 1:11 —debido a la gramática y sintáctica que presenta allí— implica un aktionsart sumario. Por lo tanto, Hebreos 1:11 afirma que la creación no puede mantener sus cualidades por siempre, que ella pierde sus potencialidades conforme pasa el tiempo, y que su estabilidad o supervivencia es totalmente dependiente del Creador (cf. 1:1­–4; 8:1–2).[26]

Por lo tanto, el pasado, presente y futuro de la creación dependen de las decisiones y acciones del creador. Y ya que Hebreos sostiene una visión positiva de la creación —por ejemplo, el Hijo sostiene o sustenta todo lo creado (cf. 1:3)—, es imposible que el creador esté interesado en destruir o eliminar su creación. En este contexto se debe notar que Hebreos usa el sustantivo οἰκουμένη (tierra habitada) para referirse al mundo venidero (cf. 2:6) y al lugar donde será ubicado el Hijo en el mundo venidero (cf. 1:6).[27] Por otro lado, Lane equipara al sustantivo οἰκουμένη con el “siglo venidero” (cf. 6:5) y con la ciudad que está por venir (cf. 13:14),[28] es decir, para Lane el siglo venidero y la ciudad que está por venir son el οἰκουμένη. Por otro lado, se debe notar que estos textos tienen alusiones a Salmos 92:1 y 95:10 —especialmente notorio en el texto de la LXX—, salmos que presentan a Dios asumiendo el gobierno total de su creación. Otra importante alusión a estos Salmos se encuentra también en Hebreos 12:28. Además, se debe observar que el sustantivo οἰκουμένη, en las 13 veces que se usa fuera de Hebreos, se refiere a la tierra, es decir, al medio ambiente en el cual viven los seres humanos. En consecuencia, aun cuando Lane esté en desacuerdo con la idea de que los poderes del siglo venidero (cf. 6:5) y la ciudad que vendrá (cf. 13:14) deban ser ubicados sobre esta tierra,[29] esta es una posibilidad fuertemente apoyada por el texto de Hebreos. Pero si esto es así, entonces “el reino que es inconmovible”, mencionado en Hebreos 12:28, y que es entregado a aquellos que se aferran con confianza y firmeza hasta el fin y que se regocijarán en su salvación (cf. 3:6; Mat 10:32), debe también ser un reino ubicado sobre esta tierra. Es en este contexto que se debe evaluar el proceso que sufrirá la creación, tal como es presentado en la escatología de Hebreos, cuando el Consumidor, que es el mismo creador, dé inicio a esta nueva acción.

Hebreos sostiene que los cielos (οὐρανοί) y la tierra (γῆ), es decir, todo lo creado, sufrirá la acción del verbo ἀπόλλυμι (perecer o destruir), que transmite la idea de que algo se arruina o pierde su condición primera[30] (cf. Mat 10:6, 39; Mar 1:24; Luc 9:25; 15:4, 9, 24, 32). Es necesario aclarar que el aktionsart entrante de ἀπόλλυμι en Hebreos 1:10 muestra que la creación cambió su estado original en dirección de su destrucción.[31] Por otro lado, la voz media del verbo indica que este cambio de dirección se debió a la acción de la creación misma y no de un agente externo o de Dios. Por lo tanto, la creación se mueve a su autodestrucción, pero, ya que el creador ama y valora su creación, la idea de que el creador permita la autodestrucción de su creación es incongruente con el contexto cosmogónico y escatológico de Hebreos. Sin embargo, la idea de que la creación sea restaurada a su condición ideal, es decir, a su condición sin pecado y bajo el gobierno de Dios, es perfectamente consistente con el contenido general de Hebreos, y por lo tanto debe ser aplicada a Hebreos 12:27.[32]

En consecuencia, antes de que el reino de Dios sea puesto sobre esta tierra, ella debe sufrir una transformación extrema, metamorfosis que puede ser visualizada en Hebreos 1:12. Allí el uso del verbo ἑλίξεις (enrollar)[33] y la semántica del mismo permiten afirmar que esta será una acción rápida y violenta, no ejecutada por la creación, sino por el creador.[34] Asimismo, el uso del verbo ἀλλάσσω (transformar) claramente señala que la creación no será eliminada o destruida, sino que ella será cambiada; esto es, sufrirá una metamorfosis en la cual lo primero no desaparece, pero llega a ser otro.[35] Por lo tanto, en el primer capítulo de Hebreos se muestra que, aunque la creación se dirige a su autodestrucción, la abrupta intervención del creador producirá una transformación radical en la creación. Por otro lado, debe notarse que Hebreos 1:10–12 está profundamente conectado con Hebreos 12:25–27, lugar en el cual el autor de Hebreos afirma que el Creador conmoverá no solo la tierra, sino también los cielos. Sin embargo, Hebreos 12:25-27 también afirma que esta conmoción producirá la remoción (μετάθεσιν) de lo que puede ser sacudido, es decir, de cosas creadas, para que permanezcan las cosas que no pueden ser sacudidas (cf. 12:27).

Por lo tanto, el procedimiento que usa el Consumidor en la escatología de Hebreos puede ser conceptuado bajo la frase una intervención portentosa. Esta intervención produce una metamorfosis en la creación, es decir, una nueva creación, en la que hay cosas que son removidas y cosas que no son removidas.

Protología y escatología: un ejemplo

Entender Hebreos 12:25–27 exige estudiarlo en su contexto y a la luz de Hageo 2:6, texto del Antiguo Testamento que es citado en esta sección. A la luz de Hageo 2:6, como es claramente establecido por Cortez, es posible leer este pasaje como siendo un paralelo a Hebreos 4:12–13, donde el autor advierte a sus lectores que la palabra de Dios los juzgará a ellos. Consecuentemente, Cortez afirma que en Hebreos 12:27 el autor advierte a los lectores que deben prestar atención a aquel que habla desde el cielo, pues si no lo hacen, ellos enfrentarán el juicio, o como dice el texto, la sacudida de Dios.[36] Es claro que este texto está vinculado —relacionado— al juicio de Dios; sin embargo, a la luz de todo lo ya señalado, este juicio debe ser ejecutado sobre la tierra y no en el cielo. Es importante notar que la frase ἔτι ἅπαξ (aún una vez), constituida por dos adverbios, debe ser entendida como “el último” o “por última vez”.[37]  Por lo tanto, parece que el destino de la creación es ser conmocionado de un lado para el otro (σείω) —no ser sacudido (σαλεύω), acción que está claramente relacionada con Éxodo 19:18— una vez más y para siempre, es decir, lo que pasará allí nunca más volverá a ocurrir. El texto del mismo modo afirma que, cuando el Creador conmueva la tierra y los cielos de un lado para el otro (σείω), también se llevará a cabo la remoción (μετάθεσιν) de las cosas creadas. Las cosas creadas a las que se refiere el texto son cosas terrenales y celestiales, y el objetivo de esta acción es permitir que las cosas terrenales y celestiales que no deban ser removidas —el texto dice que no pueden ser agitadas (σαλεύω)— permanezcan.[38] Es decir, las cosas, tanto terrenales como celestiales, que permanezcan, serán parte del reino inconmovible que recibirán aquellos que sirven a Dios “agradándole con temor y reverencia” (12:28).

También se debe señalar que el sustantivo μετάθεσις (remoción) conlleva el sentido de cambiar algunas características de una entidad en lugar de cambiar a la entidad por completo. Además, el contexto en el cual usa μετάθεσις (remoción) Filón[39] y Hebreos (cf. 7:12; 11:5) puede implicar un cambio radical, es decir, una recreación, no una eliminación. Este cambio transforma el primer producto en algo que puede ser considerado un nuevo producto, y es solo con ese sentido que se puede aceptar la palabra remoción como traducción de μετάθεσις en Hebreos 12:27. Por otro lado, es importante notar que lo que es removido —mejor dicho, recreado (μετάθεσις)— es todo lo que puede ser sacudido (σαλεύω), mientras que lo que es conmovido (σείω) experimenta de forma indirecta la μετάθεσις, es decir, la recreación. Por lo tanto, lo que será conmovido (σείω) e indirectamente removido o recreado (μετάθεσις), el texto claramente dice, será la tierra y los cielos, es decir, la totalidad de lo creado.[40] Sin embargo, aquello que será de forma directa removido o recreado es una parte —no todo lo creado— de la creación de Dios, que según Hebreos puede y debe ser sacudido (σαλεύω). Además, el texto define a estas cosas por medio del participio plural πεποιημένων (cosas que han sido creadas), que es usado en el Nuevo Testamento para cosas espirituales y físicas creadas por Dios (1:7 cf. Apo 14:7) y por los seres humanos (cf. Mat 6:3; 7:21; 13:41; Luc 10:37). Por lo tanto, este participio, en el contexto cosmogónico y escatológico de Hebreos, debe referirse a cosas creadas por Dios, pero también a cosas creadas por los seres humanos; así, lo removido no solo hace parte de lo creado por Dios, sino también de lo creado por los seres humanos.

Por otro lado, debe notarse que el sustantivo μετάθεσις (removido o recreado) y el verbo σαλεύω (sacudir) están en cierto tipo de aposición. Por lo tanto, dado que el plural participio σαλευομένων en el Nuevo Testamento implica movimiento y no eliminación (cf. Mat 11:7; Mar 13:25; Hch 2:25, 16:26, 2 Tes 2:2), se debe afirmar que lo que debe ser removido o recreado es una parte de toda la creación y no todo lo creado. No obstante, el texto permite afirmar que esta acción de remoción da lugar a una nueva creación, en la que todo aquello que no fue removido es incluido.

Por lo tanto, la escatología de la protología, dicho de otro modo, el fin de lo creado —fin como terminación y objetivo— es ser renovado mediante una acción del creador. Esta acción divina implica un juicio que, según Hebreos, se ejecutará sobre esta tierra, juicio que tendrá como consecuencia la eliminación de algunas de las creaciones de Dios y de muchas —o posiblemente de casi todas— de las creaciones de los seres humanos. También se debe notar que, en esta majestuosa interacción entre la protología y la escatología, luego de la gran conmoción (σείω), permanecerán por la eternidad algunas cosas creadas por Dios y algunas creadas por los seres humanos. Por lo tanto, es posible afirmar que, a pesar de que la creación no es inherentemente eterna, ella permanecerá para siempre en una condición renovada. Estado en el cual Dios reina, mientras que algunas cosas creadas, junto al pecado, la maldad y la muerte, ya no existen más.

Conclusión

En Hebreos, la protología, es decir, el origen de todas las cosas, y la escatología, es decir, el fin de todas las cosas, se enlazan de manera extraordinaria. El contenido de Hebreos expone al Creador como el Consumidor y también como el sustentador de todo. Su protología está llena de amor, buenos deseos y propósitos nobles; su escatología está llena de lo mismo. Pues el carácter del Creador es el carácter del Consumidor; sus propósitos no han cambiado. Si bien la creación se alejó de forma voluntaria de los caminos trazados por el Creador, el Consumidor aparece, no para liquidar a su creación, sino para hacer realidad el plan original. Así la protología llega a ser la escatología, pues la escatología no es otra cosa que la protología divina.

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[1] Harold W. Attridge, The Epistle to the Hebrews: A Commentary on the Epistle to the Hebrews, ed. Helmut Koester, Hermeneia: New Testament 21 (Philadelphia, PA: Augsburg Fortress Press, 1989), 1.

[2] La escatología es una rama de la teología que estudia las “últimas cosas”, es decir, el fin de la historia, entendiéndose el término fin en sus dos acepciones, como terminación y como objetivo. La escatología bíblica incluye temas como la segunda venida de Cristo, el juicio final, la naturaleza del cielo, la tierra y el infierno. Véase, C. Stephen Evans, Pocket Dictionary of Apologetics & Philosophy of Religion (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2002), 40.

[3] Kenneth L. Schenck, Cosmology and Eschatology in Hebrews: The Settings of the Sacrifice, ed. John M. Court, Society for New Testament Studies Monograph Series, vol. 143 (New York: Cambridge University Press, 2007), 51–181.

[4] En la cosmogonía de Hebreos, el sustantivo articulado y singular ὁ θεός transmite un sentido de pluralidad. Por otro lado, en la cosmogonía de Hebreos, las palabras, voluntad y acciones del ὁ θεός son expresadas, consumadas y llevadas a cabo a través del υἱός. Sin embargo, es necesario aclarar que Hebreos nunca afirma de forma directa o indirecta que la Divinidad (Trinidad) no hace nada para crear el mundo. Por lo contrario, Hebreos señala claramente la participación indirecta de varios seres —es decir, de la Divinidad— en el proceso de la creación (cf. 1:1–4; 2:10; 9:14).

[5] Un análisis sintáctico de la frase διʼ οὗ en Hebreos 1:2 demuestra que la preposición no está expresando el medio, sino la causa última, no con un sentido instrumental, sino como la única agencia. Este mismo uso de la frase preposicional διʼ οὗ puede ser encontrado en Hebreos 2:10; véase, Murray J. Harris, Prepositions and Theology in the Greek New Testament: An Essential Reference Resource for Exegesis (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 2012), 70. Por otro lado, es importante señalar que el hecho de que υἱός no sea un instrumento de Dios, sino que sea Dios mismo, es también afirmado por Allen cuando afirma que Jesús es “Dios, el mismísimo Dios, así que Jesús no revela nada más que a Sí mismo, ni revela algo más que a Dios”. David Lewis Allen, Hebrews, New American Commentary 35 (Nashville, TN: B & H Publishing Group, 2010), 119.

[6] El teónimo hebreo יהוה tradicionalmente no era pronunciado, pero sí usado ampliamente en las Escrituras de Israel. En la Biblia hebrea, está compuesto por las letras hebreas yód, he, wawhe, que naturalmente están escritas de derecha a izquierda. Esta palabra es usualmente transliterada en otros idiomas como YHWH o YHVH.

[7] Es conocido que los eleáticos, estoicos, Sócrates, Platón, Aristóteles, el platonismo medio, las sectas judías y aun el gnosticismo afirmaban la existencia de un creador. Véase, Andrew Gregory, Ancient Greek Cosmogony (London: Bloomsbury Academic, 2007), 26–202.

[8] Si desea mayor información sobre las diferencias entre las propuestas creacionistas antiguas y modernas y la planteada en Hebreos, véase, Benjamin Rojas Yauri, “Cosmogonic Presuppositions in Hebrews and Its First-Century Philosophical Context” (PhD Thesis, Stellenbosch University, 2017), 293–300.

[9] Hebreos 1:11-12 presenta a la creación como algo que perece (ἀπόλλυμι cf. 1:11) y que puede ser transformado o cambiado (ἀλλάσσω cf. 1:12), mientras que al creador como alguien que permanece (διαμένω cf. 1:11), que es el mismo y que no tiene fin (σὺ δὲ ὁ αὐτὸς εἶ καὶ τὰ ἔτη σου οὐκ ἐκλείψουσιν cf. 1:12). Los dos pares de oraciones presentes en esta sección de Hebreos se encuentran unidas por la conjunción δέ, conjunción que principalmente cumple una función adversativa, conclusión que en este caso es fuertemente apoyada por el contenido semántico de dichas oraciones.

[10] La cosmogonía del primer siglo, tiempo en el que fue escrito Hebreos, estaba fuertemente marcada por la presencia de diversos dioses o un dios junto a una cantidad de dioses inferiores que hacían el trabajo manual para este dios superior e inaccesible. Más información, aunque no necesariamente totalmente correcta, puede ser encontrada en los trabajos de Apuleius De Deo Socratis — Sobre el Dios de Sócrates. Véase,  Apuleius, Mary Tighe y Hudson Gurney, The Works of Apuleius: A New Translation Comprising the Metamorphoses, or Golden Ass, the God of Socrates, the Florida, and His Defence, or a Discourse of Magic, trad. Thomas Taylor (London: G. Bell and Sons, 1914), 351.

[11] La naturaleza física del Señor Jesús luego de su resurrección, para algunos, es debatible; hay quienes sostienen que se trató de una naturaleza no corpórea. Por otro lado, hay quienes, como Geisler, afirman que la Biblia de forma clara expone la naturaleza del resucitado como una realidad física, donde el cuerpo material, la carne y los huesos que murieron vuelven a la existencia. Véase, Norman L. Geisler, Baker Encyclopedia of Christian Apologetics (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1999), 665–70. Por lo tanto, la condición física del Señor Jesús luego de su resurrección debe también ser mantenida en su condición exaltada como υἱός “a la diestra de la Majestad en las alturas” (cf. 1:3).

[12] Desde la primera frase con la que inicia Hebreos, que dice “Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas” (1:1 NBLH), hasta su cierre (cf. 13:20–21), se hace evidente en Hebreos que el creador trata de mantener una interrelación con su creación. Por otro lado, un análisis gramatical y sintáctico de Hebreos 4:3­–5, 10 muestra que ὁ θεός trabaja de forma personal y directa y que no es un tipo de supervisor o administrador que, usando de un agente intermediario, llega a realizar su voluntad. Es decir, de alguna manera, todos en conjunto y cada individuo de la Divinidad participa de forma activa en la creación.

[13] En Hebreos, la creación fue hecha para Él y para la gloria de Él —ὁ θεός—, que en el contexto de Hebreos significa, agradar, obedecer y servir a Dios mientras existe una relación directa con Él. Sin embargo, es importante aclarar que en Hebreos el Creador ama su creación y es Él quien inicia y mantiene esta relación. Cf. Attridge, Hebrews, 82; R. C. H. Lenski, The Interpretation of the Epistle to the Hebrews and of the Epistle of James (Minneapolis, MN: Augsburg Publishing House, 1966), 80.

[14] Los principales lemas verbales usados en la cosmogonía de Hebreos son: λαλέω, εἶπον (hablar, cf. 1:1; 4:4), θεμελιόω (cimentar, cf. 1:10), ποιέω (hacer, cf. 1:2; 12:27), κατασκευάζω (construir, cf. 3:3-4), πήγνυμι (erigir, cf. 8:2), καταρτίζω (arreglar, completar, cf. 11:3), καταπαύω (descansar, cf. 4:4, 10), φέρω (sostener, cf. 1:3), γίνομαι (llegar a ser, cf. 11:3), ἑλίσσω (enrollar, cf. 1:12), σαλεύω (sacudir, cf. 12:26-27), σείω (revolver, agitar, cf. 12:26), τελειόω (hacer perfecto, cf. 2:10). Sin embargo, en la cosmogonía de Hebreos hay dos palabras que pueden ser consideradas palabras que transmiten acciones del creador: 1) el adjetivo χειροποίητος — de la raíz ποιεω — que básicamente pinta la imagen de un Dios que usa sus manos para hacer algo; y 2) el sustantivo καταβολή — de la raíz βαλλω — que describe a Dios poniendo el fundamento de todas las cosas.

[15] El aspecto perfectivo de un verbo está directamente relacionado con su mal llamado tiempo verbal (aoristo y futuro) y expone la acción verbal como siendo vista desde un punto distante —físico o en tiempo. Es decir, este aspecto permite definir la acción global o total, pero no los detalles de la misma. Véase, Constantine R. Campbell, Basics of Verbal Aspect in Biblical Greek (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 2008), 34–39. El aspecto perfectivo puede ser ilustrado con la frase de un niño que sobre la montaña dice: “Mira, el barco se mueve”, y aunque esta acción es real, lo que no puede ser definido es aquello que genera el movimiento del barco, pues podría tratarse de remeros, del viento o de un motor petrolero o a gas.

[16] Hebreos no tiene el propósito de demostrar cuáles son los elementos base sobre los cuales se fundamenta toda la creación, ni menos cómo es que Dios creó esos elementos, que pueden ser físicos —las partículas más pequeñas como los átomos o las moléculas— o teóricos —las leyes naturales. El propósito de la cosmogonía de Hebreos es afirmar que aun esos elementos fueron creados por Dios, es decir, que no existe nada que no haya sido creado por Dios.

[17] Hebreos nos permite afirmar que el descanso de Dios no es una pausa en la que no existe actividad alguna. El reposo divino en Hebreos es la relación amigable y protectora que Dios ejecuta sobre su creación desde el inicio de ella (cf. Hebreos 1:3).

[18] Es importante aclarar que el uso del verbo en tiempo presente κατασκευάζω — construir o hacer — en 3:4, puede indicar por correspondencia que las acciones creativas de Dios se llevaron a cabo a través de un proceso y no de un acto instantáneo. Por lo tanto, es posible afirmar que Hebreos y Génesis concuerdan en este punto, ya que Génesis presenta a la creación como llevándose a cabo a través de un proceso que duró seis días. Por otro lado, es muy probable que el autor de Hebreos esté usando el verbo κατασκευάζω, para mostrar que él cree que cada nueva criatura y cosa que aparece sobre el mundo, en realidad es una nueva creación de Dios.

[19] Es bastante cuestionable la forma en la que el poder creador fue mostrado y es mostrado a los creyentes, incluyendo al autor de Hebreos. Este problema puede ser resuelto, si se toma en cuenta que desde el inicio Hebreos sostiene la inauguración de una nueva era (cf. 1:2), la que es consistentemente relacionada con el tema cosmogónico en Hebreos. Por lo tanto, es posible que el autor de Hebreos presente como evidencia de que tanto él como sus lectores pueden ver el poder creador de Dios, la inauguración de esta nueva era. Sin embargo, Hebreos también podría estar refiriéndose a la encarnación del Hijo, es decir, a la existencia del Señor Jesús (cf. 2:9) o a la conversión, es decir, a la creación de una nueva criatura que cada cristiano ha experimentado en su vida (cf. Heb 6:6; Efe 4:24; Col 3:10).

[20] La frase griega en Hebreos 12:29 dice “καὶ γὰρ ὁ θεὸς ἡμῶν πῦρ καταναλίσκον”, que puede ser traducido de forma literal como “porque también nuestro Dios es fuego consumidor”.  Es evidente que ὁ θεὸς es el Consumidor en Hebreos.

[21] Para mayor información sobre lo que se viene afirmando, véase, Rojas Yauri, “Cosmogonic Presuppositions in Hebrews,” 44–82.

[22] Heráclito fue parte de la escuela jónica, escuela que puede ser considerada la primera escuela representativa del mundo antiguo. Personas tales como Tales (ca. 624–546 a. C.), Anaximandro (ca. 610–546 a. C.), Anaxímenes (ca. 585–525 a. C.), Heráclito (ca. 525–475 a. C.), Empédocles (ca. 490–430 a. C.) y Anaxágoras (ca. 510–428 a. C.) fueron parte de esta escuela. Véase, Salvador Dellutri y Ezequiel Dellutri, La aventura del pensamiento: Una introducción al fascinante mundo de la filosofía occidental (Miami, FL: Editorial Unilit, 2002), 28; William Turner, History of Philosophy (Boston: Athenæum Press, 1903), 34, 53. Entre lo poco que sabe de ellos, es que creían en la eternidad de la materia, que ella no puede desaparecer y que solo puede transformarse; es así que ellos llegan a la conclusión de que todo inicia en el fuego, que es energía, y que todo terminará en el fuego, que también es energía. Véase, Aristóteles, Met. 1010a.10-14; De an. 405.25-29; Ph. 185.2.15-24; Cael. 298.2.30-34. La mejor explicación para la teoría de Heráclito fue dada por Platón, quien afirma que para Heráclito nada está en un estado de permanente descanso; todo está fluyendo, en permanente cambio y transformación. Véase, Platón, Crat. 401-402.

[23] Por ejemplo, Zeno y Cleantes, dos filósofos estoicos, sostenían que todo inició en el fuego y que todo llegaría a ser fuego nuevamente.

[24] Aquí es importante notar que aun cuando Bruce conecta este texto con la exaltación de Cristo, él mismo mantiene que si πάλιν (otra vez) es leído junto con εἰσαγάγῃ (introduce), el significado debe ser “Y cuando introduce al mundo por segunda vez al primogénito”. Y aun cuando esta interpretación ha sido fuertemente objetada por Westcott, Bruce afirma que los argumentos de Westcott no son conclusivos como él pretende presentarlos. Véase F. F. Bruce, The Epistle to the Hebrews, New International Commentary on the New Testament, Rev. (Grand Rapids, MI: W.B. Eerdmans Publishing, 1990), 56. Por lo tanto, este texto puede estar refiriéndose a la segunda venida de Cristo, como lo sostiene Käsemann; véase, Ernst Käsemann, The Wandering People of God: An Investigation of the Letter to the Hebrews (Minneapolis, MN: Augsburg Publishing House, 1984). Finalmente, esta traducción puede encontrar apoyo en Hebreos 9:28.

[25] Lo dicho es apoyado por Hebreos, ya que su texto afirma la existencia de un estado en que no existe el pecado (cf. 4:15) y un estado en el que el pecado está presente (cf. 2:17; 7:26). Además, Hebreos señala que la humanidad necesita ser salvada del pecado (cf. 9:28) y del temor a la muerte (cf. 2:15). Por lo tanto, aunque no existe un antes y un después del pecado tan evidente como en Génesis, es posible afirmar que Hebreos presupone la existencia de esta realidad.

[26] Desde el mismo inicio, Hebreos afirma que el Hijo “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (1:3), y desde allí Hebreos transmite la idea de que la creación es dependiente de su creador en todo momento. Por ejemplo, el verbo ἔχομεν (tenemos) en 8:1–2, que implica un aktionsart estadual, señala que la creación tiene un permanente ministro; es decir, el Señor Jesús ministra permanentemente en favor de su creación, tanto de lo orgánico como de lo inorgánico (cf. Apo 11:18). Aun cuando, sus acciones de mediación no son las mismas para estas dos categorías en las que se ha dividido la creación. Además, el término λειτουργός (ministro) implica que el Señor Jesús se encuentra en permanente relación con la humanidad, así como el sacerdote del primer siglo se relacionaba con la comunidad. Por lo tanto, tal como Schenck sostiene, el destino de la creación en su totalidad depende del Señorío de Jesús. Véase, Kenneth L. Schenck, “Keeping His Appointment: Creation and Enthronement in Hebrews,” Journal for the Study of the New Testament 19, no. 66 (1997): 99–102.

[27] Véase nota 23.

[28] William L. Lane, Hebrews 1-8, Word Biblical Commentary (Dallas, TX: Word Books, 1991), 46. Además, Guthrie sostiene que, siendo que Salmos 92:1 y 95:10 LXX son la fuente de donde viene el término οἰκουμένη en 1:6; 2:5, y ya que ambos salmos proclaman que este mundo, una vez establecido como el reino de Dios, no será conmovido, entonces la alusión explícita a “un reino que es inconmovible” en Hebreos 12:28, indica que estos pasajes —los de salmos— no estaban lejos de la mente del autor de Hebreos cuando se escribió el documento. Véase, George H. Guthrie, “Hebrews,” in Commentary on the New Testament Use of the Old Testament, ed. G. K. Beale and D. A. Carson (Grand Rapids, MI: Baker Publishing Group, 2007), 920.

[29] Allen expresa lo correcto cuando sostiene que Lane está equivocado en su interpretación del término οἰκουμένη como siendo un lugar fuera de la esfera terrestre, ya que, como Allen sostiene, este sustantivo es comúnmente usado para designar a la tierra habitada, y no al cielo, ni menos aún a algún otro lugar que pueda ser nombrado como “mundo futuro”, “cielo” e incluso “vida futura” o “mundo celestial”. Allen, Hebrews, 203. Por lo tanto, la tierra nueva, así como la ciudad que vendrá, deben ser ubicadas sobre esta tierra.

[30] Debe notarse que el pronombre “Ellos” (αὐτοὶ) en Hebreos 1:11 incluye la tierra y los cielos (cf. 1:10) y que el ἀπολοῦνται tiene el sentido de destruir, pero también de perder, estar perdido o arruinarse. Véase, Ibid., 183; Barclay M. Newman, Jr., A Concise Greek-English Dictionary of the New Testament (Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 1993), 22.

[31] Esta afirmación podría también ser apoyada por Hebreos 1:11, ya que allí se usa la frase preposicional ὡς ἱμάτιον (como una vestidura) para responder a la pregunta cómo y en qué forma, es decir, similar a qué, la creación envejecerá. La respuesta a esta pregunta es como una vestidura, es decir, la creación envejecerá con el tiempo, con el uso y debido a su naturaleza.

[32] Guthrie afirma: “La frase citada en [Hebreos] 1:10–12 prefigura el día del Señor (9:28; 10:36–39) y el temblor de la tierra, el juicio escatológico que vendrá sobre la tierra al final de los siglos… (12:25-29, cf. 1 Cor 7:31, 1 Juan 2:8, Apo 21:1). En ese día solo el reino de Dios permanecerá”. Sin embargo, se debe reconocer que para Guthrie, este mundo no es el lugar designado como el reino de Dios inconmovible. Él afirma que cuando el universo material desaparezca y cuando los reinos de este mundo sean completamente destruidos, entonces, el Hijo llegará y vendrá a ser “Señor”. Guthrie, “Hebrews,” in Commentary on the New Testament Use of the Old Testament, 939–941.

[33] La morfología y sintaxis en la cual el verbo ἑλίξεις (tú los envolverás) es ubicado en Hebreos 1:12 muestra que cuando la creación envejece, el Señor iniciará una nueva acción; Él envolverá todas las cosas. Además, es necesario aclarar que el verbo —ἑλίξεις— no implica destrucción, sino causar una conmoción en la que el ente se enrolla y toma la forma de un rollo. Véase, William Arndt, Frederick W. Danker y Walter Bauer, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago, IL: University of Chicago Press, 2000), 317.

[34] Henry George Liddell et al., A Greek-English Lexicon (Oxford: Clarendon Press, 1996), 534. También es importante notar que esta acción rápida de doblar o envolver será llevada a cabo por el Hijo —κύριος— y no por la creación misma.

[35] Gerhard Kittel y Gerhard Friedrich, “Theological Dictionary of the New Testament,” ed. Geoffrey W. Bromiley (Grand Rapids, MI: WM. B. Eerdmans Publishing Company, 1964), 1:251.

[36] Felix H Cortez, “Creation in Hebrews,” Faith and Science Council (Loma Linda University, 2010), 315.

[37] Cortez parece estar de acuerdo con la afirmación hecha, ya que él explícitamente señala: “Aquí, la expresión conlleva el sentido de eliminar ‘una vez por todas’ (cf. ἐφάπαξ) lo que puede ser sacudido, tal como en 7:27, 9:12 y 10:10. En otras palabras, podríamos traducir esta expresión como ‘una vez más y para siempre’”. Ibid., 312.

[38] Aquí es importante tener en cuenta que el participio σαλευομένων (sacudir) y el sustantivo μετάθεσιν (la remoción) se refieren a un momento y también a una acción. Por otro lado, el participio σαλευόμενα (sacudir), debido a su condición gramatical y sintáctica, implica una acción contemporánea al verbo μείνῃ (permanecer); por lo tanto, la remoción, el sacudir, y el permanecer, suceden al mismo tiempo, es decir, son consecuencias de una sola acción divina.

[39] El uso más importante del sustantivo μετάθεσιν por parte de Philo aparece en Aet. 113. Él usa la palabra para citar a alguien que cree que el mundo es eterno, que nunca será destruido, solo transformado. Él usa además este sustantivo junto con otras tres palabras, que son: 1) πρόσθεσιν, 2) ἀφαίρεσιν, 3) ἀλλοίωσιν, las cuales, junto a μετάθεσιν, generalmente se traducen como suma, resta, transposición, transmutación. Estas cuatro palabras griegas literalmente significan: 1) adición de una parte, 2) quitar algo, 3) cambio de posición o transformación, y 4) alteración o cambio.

[40] La unión de τὴν γῆν καὶ τὸν οὐρανόν (la tierra y el cielo) puede implicar toda la creación de Dios, especialmente si se toma en cuenta que Hebreos es grandemente influenciado por Génesis 1 en su protología. Es decir, el cielo y la tierra son el τοὺς αἰῶνας de 1:2 y 11:3; por lo tanto, no solo el sistema solar o la Vía Láctea participan en esta acción divina, sino el universo entero, es decir, todo lo creado.